martes, 3 de febrero de 2015

El Poder de la Palabra


Las palabras no las lleva el viento, las palabras dejan huella, tienen poder e influyen
positiva o negativamente Las palabras curan o hieren a una persona. Por eso mismo,
los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos elogiaban el silencio.
Piensa en esto y cuida tus pensamientos, porque ellos se convierten en palabras, y cuida
tus palabras, porque ellas marcan tu destino.
Piensa muy bien antes de hablar, cálmate cuando estés airado o resentido y habla sólo
cuando estés en paz.
De las palabras depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.
Una cometa se puede recoger después de echarla a volar, pero las palabras jamás se
podrán recoger una vez que han salido de nuestra Las palabras tienen mucha fuerza,
con ellas podemos destruir lo que hemos tardado tanto tiempo en construir.
Cuantas veces una palabra fuera de lugar es capaz de arruinar algo por lo que hemos
luchado, cuantas veces una palabra de aliento tiene el poder de regenerarnos y
darnos paz.
Las palabras insultantes o despectivas nunca han creado algo edificante.
Con el uso de expresiones agresivas, lastimamos a las personas provocando heridas
creando resentimientos y dolor, que se volverán a nosotros…
La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro
de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado papel y la ofrecemos
con ternura ciertamente será aceptada con agrado. Las palabras son la manifestación
de nuestro mundo interior, al cuidar de nuestro lenguaje purificamos nuestro mundo
interior.
Muchas enfermedades son únicamente el producto de nuestros pensamientos
desequilibrados.
La violencia, las mentiras, el resentimiento y tantas otras cosas existen y conviven con
nosotros en este mundo Ante ello tenemos que cultivar cualidades de amor, verdad y
gratitud, creando un sólido mundo interior en donde la bondad y la verdad brillen;
para luego extender este mundo interior a las personas de nuestro alrededor.
Una palabra amable: puede suavizar las cosas.
Una palabra alegre: puede iluminar el día.
Una palabra oportuna: puede aliviar la carga.
Una palabra de amor: puede curar y dar
felicidad.
Una palabra irresponsable: puede encender discordias.
Una palabra cruel: puede arruinar
una vida.
Una palabra de resentimiento: puede causar odio.
Una palabra brutal: puede herir o matar.
¡Las palabras son vivas!
¡Bendicen o maldicen, alientan o abaten, salvan o condenan!
Que tus palabras llenen tu mundo de amor, paz, alegría y felicidad..
Recuerda que lo que das con amor, regresa a ti multiplicado.

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